Op Ed: Before The Onion
Artículo De Opinión: Antes De The Onion
The East Side Monthly’s April Fool’s Issue was a beloved tradition long before popular satire outlets like The Onion or The Daily Show. For over a decade, this Rhode Island publication crafted humorous, exaggerated stories that often fooled readers with their close-to-truth tone. Its satire focused on local politics and figures, attracting story ideas from politicians statewide. One famous prank featured a photo of John F. Kennedy Jr. declaring he would become the next president of Brown University, which even prompted international inquiries, much to Brown’s communications office’s frustration. Brown’s President Vartan Gregorian once participated in a cover photo announcing a fictional merger with Johnson & Wales, humorously donning a chef’s hat. Mayor “Buddy” Cianci was a frequent target, with stories like installing city toll booths or selling cemeteries to wineries, blending humor with local issues. Other satirical topics included a city dog tax and luxury suites at the General Assembly. The East Side Monthly’s April Fool’s issues combined wit, irony, and local flavor, making it a cherished part of Rhode Island’s cultural humor landscape.
Antes de que existieran programas y medios satíricos como The Onion, The Borowitz Report o The Daily Show, la revista East Side Monthly celebraba el Día de los Inocentes con una edición especial de abril llena de sátira política y social enfocada en Providence, Rhode Island. Durante más de una década, esta publicación combinó humor, exageración e ironía para crear historias ficticias que, a menudo, engañaban incluso a políticos y medios internacionales. Por ejemplo, una nota sobre John F. Kennedy Jr. como próximo presidente de la Universidad Brown generó consultas desde el extranjero, incluyendo al London Times, lo que provocó respuestas sarcásticas del equipo de comunicaciones de la universidad.
Figuras locales como el alcalde “Buddy” Cianci fueron frecuentes objetivos de estas bromas; una vez se anunció que instalaría peajes en todas las entradas a la ciudad para cobrar a los no contribuyentes, y en otra ocasión se divulgó que vendería un cementerio para convertirlo en viñedos, con etiquetas de vino inspiradas en su propia marca de salsa marinara. También se satirizaron temas como la venta de “suites de lujo” en la Asamblea General y propuestas absurdas de impuestos caninos. Estas ediciones especiales se convirtieron en una tradición anual muy esperada, que combinaba crítica social y humor para entretener a la comunidad local.
